“ Yo nací en una ribera del Arauca vibrador ”


photo-1 “ Yo nací en una ribera del Arauca vibrador “ linda frase que entona una canción, que nos hacía sentir venezolanísimos en cualquier lugar del mundo. Si bien no teníamos el país perfecto, al menos teníamos la visión y la esperanza de querer tenerlo.

Ex -País de cultura y progreso, donde las buenas costumbres, los modales, la simpatía y ese saborcito criollo, no ayudaban a convivir de manera amena, entre las distintas clases sociales.

Más de una vez, nos sentábamos a la mesa, con las personas que a bien – trabajaban con nosotros en casa – sin odios ni exclusiones. Siempre prestos para ayudar al necesitado; para qué algún día … dejara de serlo

Esa venezolanidad que se veía en los pueblos, donde a las puertas de las casas, se reunían bajo el ocaso de una tarde cualquiera: los amigos, los vecinos, los convidados, para la típica conversa de asuntos cotidianos y esperando el sereno, se acompañaban con esa cervecita o ese cafecito, que se dejaba colar, con ese aroma de gente, que se sentía fraternal.

Esa Venezuela que no existe hoy …a las que muchos se aferran …  quizás por miedo a darse cuenta que quedó muy atrás. Esa Venezuela donde las mejores obras culturales del mundo venían de fiesta a visitarnos, para el deleite del alma, ese Teresa Carreño, orgullo arquitectónico de la época, donde se podía apreciar, el intercambio entre la cultura musical del mundo y nuestro joropo criollo … sin que se pelease el arpa criolla de un  Amado Lovera, con el violonchelo de un Paul Tortelier...

Esa Venezuela que nos cedía la amabilidad del merideño, el humor picante del maracucho, el avispado del caraqueño, la espontaneidad del margariteño, la musicalidad del barquisimetano,  el orgullo del tocuyano y su tamunangue, la hospitalidad del guairence, lo recio del guayanés, la inocencia melosa de las caritas rosadas, de los niños del páramo andino, lo bravío del llanero, en fin;  lo mejor de nosotros en cada centímetro de tierra, que nos hacia un país armonioso de paisajes afinados por el pince de una naturaleza … más que bendecida por el creador del universo … Teníamos un país, que si bien le faltaba mucho, se respiraba cordialidad y alegría a la hora de juntarnos.

Hoy ya no veo ese país, el rostro de su gente ha cambiado, se maquillan con el odio que quizás adormecido ha despertado … violento, retador, excluyente y desafiante…

Ya no decimos buenos días al subir a un ascensor y mucho menos le damos la mano al necesitado. Nos han teñido nuestra bandera, de un amarillo de resentimiento, de un azul de ignorancia, de un rojo color venganza y de un blanco de estrellas de otras patrias.

Ya no se respeta al viejo, ni se admira el buen hablar, ni se resguarda nuestra historia.

La educación por los suelos y la cultura se hace añicos, entre una jerga insolente que arrebata todo derecho a crecer con eso que nos gusta. Ya no somos un país sin muros ideológicos, con ideas libres que vuelan en su discernir, sin géneros excluyentes, donde cada quien, vive el arte, de acurdo a su propia escogencia, para que nadie limite sus preferencias.

Ya no somos la Venezuela pujante, donde el trabajo hace al monje, donde te ensañaban a esforzarte para conseguir tus sueños, donde más de uno, de herencia de cuna pobre, había llegado a un moisés de encajes y sedas, creciendo así; cobijado por el orgullo del sentirse merecedor, del trabajo arduo de los suyos.

Ya no hay tardes sonrientes, ni noches de parranda, ni amaneceres soleados  que iluminen los valores de la buena casa, solo tenemos miseria humana, regada por los rincones llenos de conformidad y falta de esfuerzos. “La oscurana utilizada para crear diferencias y justificar malandanza”.

Hoy estamos agrupados cada quien entre llanadas desiertas de futuro, agoniza el mérito propio que se justifica atrozmente con ese quien trabaja, haciéndolo el causante maligno que nos quitó la posibilidad de crecer en la bonanza.

Hoy somos un sub país hundido en la barbarie, donde manda el macho del barrio con la fuerza de las armas, donde una revolución mal llamada, siembra odio siembra rabia, siembra una exclusión fétida que solo a ellos hace florecer, con el abono  de nuestra propia ignorancia.

Hoy se resalta lo indigno como lisonja camuflada hacia las masas sedientas de un mañana, para qué en su analfabetismo de vida proba, mantenerlas dominadas.

Se destruye la historia, se blasfema a mansalva, se siembra el desasosiego, se impone la ignorancia, para transformar a una Venezuela libre, en una miserable esclava.

Esa es la Venezuela que tenemos hoy, donde reinan los peores instintos como seres humanos, donde se cercena la cultura, la inteligencia, la información, para hacernos personas grises con un rancho en el cerebro ,para que de nuevo seamos tiranizados por una autoridad mal nacida, donde discernimiento libre sea abolido y en su lugar solo quede la resignación, el fanatismo. la ignirancia, anclados en la trillada y milenaria esperanza ” de una supuesta lucha por el bienestar del pobre y el tan cacareado concepto de la igualdad social ” cuando no hacen más qué irnos aislando el alma con el peso de los grillos de la prometida esperanza.

Yo nací en una ribera ……

26/10/2013

Maria Eugenia Parra

2 pensamientos en ““ Yo nací en una ribera del Arauca vibrador ”

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